6 de noviembre de 2009

Teoría del Segundo Marido




La primera temporada de bodas entre mis amistades duró de los 25 a los 35 años. Una vez casados todos, convertidos en padres e hipotecados por las letras me creí libre de tales ceremonias, pero entonces llegaron las separaciones y los divorcios (algunos con celebración incluida), y ahora resulta que comienza una nueva temporada matrimonial para aquellos valientes que creen que a la segunda va la vencida.

Yo me porto bien, acudo al evento y me quedo calladita cuando preguntan eso de si alguien conoce algún motivo por el que la boda no deba celebrarse. Ni siquiera me escondo bajo el velo de la novia para susurrarle el oído: Arrepiéntete, pecadora. Pero me quedo con las ganas, ¿eh?

A la última de mis amigas que decidió recasarse, me animé a preguntarle por qué lo hacía cuando su primer matrimonio la dejó escamada y esquilmada. Y entonces me habló de la Teoría del Segundo Marido.

Según esa teoría, la segunda vez que eliges sueles hacerlo mejor porque no te dejas cegar por el brillo del oropel que te deslumbró la primera. Así das más importancia a un carácter tranquilo y colaborador que a unos bonitos ojos o a unas espaldas anchas. Además, el segundo marido suele ser, a su vez, divorciado, con lo que, si tienes suerte, también él viene entrenado en la guerra de guerrillas y ha limado rugosidades y suavizado contornos. Vamos, que ya vienen reeducados de casa, me dijo. Saben fregar los platos y bajar la tapa del water.

Pero entonces, ¿por qué también los segundos matrimonios se rompen? ¿Será que no hay teoría que resista la convivencia?



10 comentarios:

El Buscador de Miradas dijo...

El hombre (y la mujer) es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. En este caso, la piedra del altar. :)

Gabiprog dijo...

A ver si la cuestión no es la teoría, sino de que ambos conozcan la misma teoría y que hayan hecho la misma... ‘práctica’...
:)

Buen fin de semana!

silvo dijo...

Hay otra teoría que suelen formular ls primeras esposas y es que las segundas las tratan como señoras y nio como a ellas,pero no se hasta que punto es cierta, quizás pongan más cuidado o quizás sea que quieran revivir las ilusiones de tiempos pasados, luego muchos terminan igual de mal y con otra batalla perdida, pero cada quien tiene derecho aintentar su binestar las veces que estime precisas, un besote Velda

Tordon dijo...

Si todavía no tengo clara la teoría de la primera esposa...¡como para pensar en la teoría de la segunda !

Pero muchos repiten...

¡Ah , qué bonito es el amor!

Bss

Fiebre dijo...

La teoría según tu amiga está muy bien planteada.

Pero no pienso experimentarla "porsiaca"...

Anónimo dijo...

Se rompen porque se añoran los ojos bonitos y las espaldas anchas y aquel espíritu tan poco tranquilo y tan poco colaborador.

Y así sucesivamente.

Velda Rae dijo...

Pues la jodida piedra, lo que duele, Buscador. Como te descuides, te descalabras. xD


Gabiprog, es que como hayan ido a escuelas distintas, ya la hemos liado. Porque claro, si uno estudió el PREU y otro el COU, ¿cómo entenderse? Y si hablamos de la ESO ésa, mejor echar a correr. ;-)


Sí, Silvo, en eso estamos de acuerdo, cada uno es libre de intentarlo cuantas veces desee. Que mira tú, ahora en las residencias de mayores, cada vez se celebran más bodas. Nunca es tarde si la artritis te da una tregua.


Tordon, bonito, bonito... ¡Con lo que me gustan a mí las rechonchas sardinas de Candás!


Fiebre, ya somos dos. xDDDDD


Anónimo, tú sí que sabes. Siempre queremos lo que no tenemos, ¿verdad? Qué raros somos...

Nebroa dijo...

Mi padre siempre me dice que yo a lo único que puedo aspirar ya es a esperar a los 55, que es cuando los hombres ya se habrán casado varias veces, divorciado otras tantas y entonces sabrán apreciar a una mujer de verdad! jajaja Sí, esos son los consejos de mi padre!!! jajaja

Anónimo dijo...

No somos raros, somos ñoños. Y nos damos demasiada importancia. Y nos creemos demasiado los clichés. Y cuando no tenemos problemas reales nos entra el hastío y nos los inventamos.

El consabido coñazo de la condición humana, vamos.

Velda Rae dijo...

En eso de que nos inventamos los problemas tienes más razón que un santo. Pobres de nosotros...