23 de abril Día del Libro







¡Os espero!

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Velda Rae

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El buen gusto de La Pilarica




Es un placer recorrer las librerías de Asturias cuando los libreros, esos que aman los libros de verdad, te reciben con regalos como éste.

Gracias a los amigos de La Pilarica.


Espero volver muy pronto. 



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Velda Rae

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Asturias y Sagasta en el ABC





Con esta copla de estilo becqueriano escrita por Cilla, daba cuenta el diario ABC de la visita que Mateo Práxedes Sagasta realizaba a Asturias.

Su llegada a Oviedo fue tal y como la describen esos versos y así lo cuento en Una ciudad bajo la lluvia.


“Pese a los buenos deseos de los ovetenses y de alguna que otra rogativa, de escaso éxito, la llegada de Práxedes Mateo Sagasta a Oviedo tuvo lugar bajo un cielo encapotado de grises nubarrones, en un domingo frío y desapacible de septiembre que anunciaba la proximidad del otoño. Esto no impidió que, desde las diez de la mañana, la banda municipal recorriera las calles más céntricas a ritmo de pasodoble, antes de reunirse en la estación del Norte con las que llegaban de Avilés y Trubia para sumarse a los fastos con que se iba a recibir al expresidente del Consejo de Ministros. El bullicio era tal que los encendidos vivas a Sagasta de la concurrencia, al partido liberal asturiano y a la propia libertad apagaban con su vocerío los himnos populares que interpretaban los músicos.

Una muchedumbre abarrotaba los andenes y alrededores de la estación, por la que pasaron los convoyes que llevaban a Pola de Lena a las comisiones de recibimiento que se encontrarían allí con el ilustre visitante, encabezadas por el marqués de Teverga y el diputado a Cortes por Luarca, Félix Suárez Inclán. La fonda del Casino se encargó, gracias a un espléndido almuerzo, de aligerarles la tarea a los expedicionarios más preeminentes, que ocupaban tres departamentos de un coche de primera clase.

Las autoridades se escudarían luego en la imposibilidad de maniobrar los trenes con rapidez a causa de la multitud que ocupaba tanto las vías como las dependencias de la estación para justificar el retraso de casi una hora con que llegaría el tren correo procedente de Madrid.

La prensa local dedicó al evento sus mejores esfuerzos. El Correo de Asturias ocupó dos páginas completas con el relato del trayecto desde Pola de Lena hasta Oviedo, detallando cada corona de flores, alabanza y lanzamiento de cohetes con que los vecinos de Ujo, Mieres, Ablaña y Las Segadas obsequiaron a Sagasta al paso de la comitiva. Y tampoco faltó la obligada enumeración de las personalidades que en un momento u otro del día participaron del acontecimiento.

La muchedumbre pareció volverse loca de júbilo y, con un entusiasmo incontenible, varios correlegionarios sacaron a Sagasta a hombros del tren, antes siquiera de haberse detenido por completo. Los ecos del himno de Riego, junto con los inevitables cohetes y el griterío ensordecedor, acompañaron el cortejo hasta que el jefe del partido liberal fue depositado, sano y salvo, en el landó del marqués de la Vega de Anzo, en cuyo palacio de la plazuela de Porlier iba a hospedarse”.



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Una ciudad bajo la lluvia ya camina sola












Gracias a los compañeros de la TPA  y de La Nueva España por tratarme tan bien.


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Estáis todos invitados



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Una ciudad bajo la lluvia




Verano de 1892. Oviedo se prepara para celebrar uno de los acontecimientos más importantes que vivirá en un fin de siglo convulso en lo social y en lo político. La inauguración del Teatro Campoamor, al que no faltará siquiera un Práxedes Mateo Sagasta a punto de recuperar la Presidencia del Consejo de Ministros, culmina una transformación que se inició veinte años antes con la apertura de la calle Uría.

Señorial escaparate de la nueva burguesía local, la travesía reúne los negocios más prósperos y los chalés más opulentos. En torno a ella crece una ciudad moderna sobre la que parece que nunca lloviera, mientras que el agua se ceba con el viejo villorrio, hacinado sobre la Catedral y receloso de los cambios que anuncia el moderno teatro, símbolo del nuevo siglo.

En medio de ambos mundos, Bárbara Hevia, hija de una noble inglesa y un oficial de la Fábrica de Armas de la Vega, rechaza el futuro que otros han elegido para ella y busca un progreso personal que le permita ser aquello que desea.


Ha costado más de tres años porque la documentación no ha sido fácil, pero por fin está aquí. Ojalá os guste.

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